Pues regresas de todas partes,
esquiva en el desorden de tus manos,
pues devoras cruelmente mi recuerdo,
extiendes sobre el lienzo, tu frialdad de muerte,
y renuncio a tus manos,
a tu presencia, a tu ritual
sereno y solo,
renuncio a contemplar tu ausencia.
Y regresas para recomenzar,
azucenas y nostalgias,
para volver a amar,
ahora, con pretextos diferentes,
y ya no sabes qué hace falta,
qué fragmento de mis palabras
debes olvidar, y cuál, mediante
conteo progresivo, dejar para después
pues regresas de todas partes.
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