miércoles, 25 de septiembre de 2013

Beso de metal

Hermana, el silencio crudo
rompe todas nuestras palabras 
y un beso de metal será 
quizás lo único que desee.

Tu voz me habita y náufrago 
de tu metal y de mis celos
me aparto de tu lado y acontece
tu sonrisa al saber que no es incesto.

Te amo hermana, sin saberlo,
el orgullo canta por las noches, 
y el azul destella abriles cuerdos

tampoco sé del calor de tus labios,
ni de tu manera de anclar recuerdos, 
pero beso tu andar, otra vez naufragio.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Perdernos

Conviene perdernos 
ya sea despacio o violentamente
con tu mirada en el abismo,
navegando en otro poema,
tal vez encontremos  
un sueño breve y aquel bastón
que todavía se pregunta qué juego 
luego le haces con los dedos
nunca amar, nunca más
y llevarnos el todo hasta el final.

lunes, 16 de septiembre de 2013


es el viento
y no el fuego
lo que envenena todo a su paso
una llama pretende amar solo el calor
y no la brisa que enciende su cuerpo
el recorrido es profundo
el tajo, incierto
a duras venas comprende
la mitad es la razón
la otra parte, un algoritmo
otro amanece
y canta libres y verdes

domingo, 15 de septiembre de 2013

Otro fuego

Para la bella señorita del olvido involuntario.

Sabes que he dejado de escribir, supongo que es así y no de esta otra marea, cuando navegamos sin mirar qué viento o invierno nos lleva, cuando la ausencia es una sombra ingenua de tus dedos. Decido que algunas palabras ya no deberían diseñar escombros y que algún encuentro carece de plegarias y signos breves. Me cuesta iniciar una conversación ausente de partituras y versos crueles, la sangre y el dolor tienen nombres propios y poseen historiales tan humanos como el hambre. Me cuesta tanto, más cuando me das la espalda para buscar, entre las repisas, alguna bebida o algún pretexto para no leerme, cuál es la probabilidad de que volvamos a encontrarnos si aquella lluvia deja un rastro invisible sobre la arena. 

Ya no escribo ni juego con las palabras, no me atrevo a llamar tu intención sin esconder un verso en el absurdo de mirarte, sin comprender todo aquello que gira, gira, miente y vuelve a comenzar. No me atrevo a tomar un lápiz y dejarme llevar, a tomar una hoja de Babel y pretender encontrarme, cualquiera puede tomar un verso y mirarse al espejo, cualquiera puede soñar con el fuego, pero solo el poeta puede ser el fuego mismo y olvidarse. Ya no esquivo ni seré testigo de lo que rodea el sedimento, he dejado de buscar una palabra para olvidar aquí primero, recuerdos de parábolas y fragmentos diversos, cuerdas para no suicidarse, he dejado un poema por terminar, hace mucho dejé de leerme.

viernes, 6 de septiembre de 2013

No es ella

No es ella,
pero me mira y es como si todo lo escrito
estuviera ya en sus huellas,
cuando digo todo
me refiero a algún recuerdo
algo que nada alegremente
en el rincón viernes
y mueve tantas esperanzas y comillas para citar con precisión
alguien comprenderá, y tal vez me sugiera
algún otro verano,
quisiera retirar las manos del fuego por instinto
dejar mis ojos en las llamas por un instante
y entender que no solo el agua justifica un puente
no solo un sonido desestima algún silencio,
pero no siempre amanece ni cuento con tus odios,
escribo y entiendo,
dibujo otro espejo, otro cuerdo cantor en las mañanas,
entiendo que todo lo que ronda y suicida
términos breves y mariposas doncellas de la duda
es también el nombre que he decidido
el nombre que oculta la brisa cuando llueve
y niega algo, alguien, nadie, cuántas noches menos,
pienso y llueven tantas conjeturas
no es ella, tal vez nadie lo sea,
pero cuanto se le parece.