jueves, 27 de marzo de 2014

venderé tus huesos azules diamantes
y tus ojeras
y nadie sabrá quién eres
ni siquiera el tiempo, lienzo enigmático,
que posa sus garras sobre tu rostro,
venderé a buen precio tus huesos
y sonreirás sin darte cuenta
la sangre será el tiempo
que tardemos en conocernos
cada quien partirá
cada movimiento será otra despedida
y así hasta el final
detrás de los espejos
el invierno yace en silencio
volver marchita todo
el calor, las cartas
y el breve suspiro
de dos tontos bajo la lluvia

domingo, 16 de febrero de 2014

uno descubre que el pájaro es el último
toma una porción de culpa y escribe,
luego escribe sobre la última jaula
uno descubre, sin proponérselo, tanto
el último pájaro y la primera lluvia de marzo
de tanto insistir
el río fue palabra
la noche, luna
quien escribe, nadie

viernes, 14 de febrero de 2014

te leo despacio
sin una copa de vino ni el amargo café
es verdad que no te escribo
y si me lees, de seguro que no soy yo
a qué jugamos cuando el amor estalla
y si el calor es fuego, qué será del invierno
te leo despacio
y me enredo en el recuerdo
te ríes y luego brotan cuerdas y canciones
no entendemos nada y seguiremos libros más
libros viernes, Lima y grises sepulturas indecentes
y si te leo, no eres tú

miércoles, 5 de febrero de 2014

un café caliente,
una noche fría,
la boca de tu boca
y el placer de besar
tus labios y el café
tengo un dios inocente,
lo protejo del viento
y mueve ambas manos
y libra cientos de batallas,
tengo un dios inocente,
pequeño y cálido hermano,
pretende una moral,
exoesqueleto del alma
y sonríe pues nadie nada

miércoles, 22 de enero de 2014

y después leerás algunos poemas
y te dirás quién soy
y me dirás quién eres que escribe bajo mi sombra sin saberlo
te preguntarás por qué la palabra y el silencio
y no este gesto envuelto en partículas desnudas,
nadie tiene una respuesta o quizás,
andamos días y días,
y luego culpo a la muerte
no es bueno que dejes el poema a mitad del renglón
partiré si es necesario, y dibujaré otros labios
dejaré un autismo y volveré con una taza de café
con un reloj absurdo y la voluntad de perderte sin haberte leído
igual que antes, como siempre en las mañanas, deprisa
el frío es del cuerpo,
de la ausencia,
del pedazo de viernes
que llevamos a cuestas,
el frío es nuestro

Más que nado


Te amo más que nado en el mundo.
Un náufrago.